Anquilosis articular

Descripción general de la anquilosis articular

La anquilosis se refiere a la rigidez o inmovilidad de una articulación debido a una adhesión anormal y rigidez de los huesos de la articulación, que puede ser el resultado de una lesión o enfermedad [1]. La rigidez puede ser completa o parcial y puede deberse a la inflamación del cartílago articular (anquilosis verdadera) o de los tejidos circundantes (anquilosis falsa) [1].

Se desarrolla como consecuencia de cambios patológicos dentro de la articulación, a menudo derivados de un traumatismo (especialmente fracturas intraarticulares graves), artritis inflamatoria (como la artritis reumatoide o la artritis séptica) o enfermedad articular degenerativa (osteoartritis) [1, 2]. Este proceso conduce a una rigidez progresiva y, finalmente, a la pérdida completa de movimiento en la articulación afectada.

La anquilosis se clasifica según el tipo de tejido que une el espacio articular [1]:

  • Anquilosis fibrosa: El espacio articular está lleno de tejido conectivo fibroso, lo que permite un movimiento residual mínimo, a menudo doloroso.
  • Anquilosis ósea: Las superficies articulares se fusionan con hueso, lo que resulta en inmovilidad completa y, a menudo, menos dolor que la anquilosis fibrosa.
Las fracturas intraarticulares graves asociadas con la destrucción de las superficies articulares pueden conducir a la formación de anquilosis articular [1, 2].

Manifestación clínica y síntomas de la anquilosis articular

El síntoma principal de la anquilosis es la pérdida de movimiento o una rigidez significativa en la articulación afectada [1]. El grado de deterioro funcional depende en gran medida de la posición en la que se fija la articulación [1].

Por ejemplo, si la articulación de la rodilla se anquilosa (se fusiona) en una posición significativamente flexionada, caminar normalmente se vuelve extremadamente difícil o imposible. Sin embargo, si la rodilla se fusiona en una posición recta o ligeramente flexionada, el paciente aún podría caminar y realizar muchas actividades, aunque con una marcha alterada [1].

Causas [1, 2]:

  • Enfermedades articulares inflamatorias (p. ej., artritis reumatoide, espondilitis anquilosante, artritis séptica, osteoartritis avanzada).
  • Traumatismo intraarticular grave, especialmente fracturas que alteran la congruencia de la superficie articular.
  • Lesiones articulares abiertas complicadas por infección crónica (artritis supurativa), que conducen a la destrucción del cartílago y su reemplazo por tejido fibroso u óseo.
  • La inmovilización prolongada de una articulación (p. ej., con un yeso) a veces puede contribuir a la rigidez y a la anquilosis fibrosa, aunque la anquilosis ósea verdadera debida únicamente a la inmovilización es menos común a menos que haya un daño articular subyacente.

Síntomas diferenciadores [1]:

  • Anquilosis fibrosa: Los pacientes a menudo se quejan de dolor, especialmente al intentar moverse o soportar peso. Puede haber un movimiento residual mínimo, "oscilante" o "elástico".
  • Anquilosis ósea: El dolor suele estar ausente una vez que se completa la fusión. Hay una falta total de movimiento en la articulación.

Diagnóstico de la anquilosis articular

El diagnóstico de la anquilosis articular generalmente comienza con una consulta con un cirujano ortopédico o reumatólogo [1]. El proceso implica [1, 3]:

  1. Historial médico: Discusión sobre el inicio de los síntomas, lesiones previas, antecedentes de artritis o infecciones, y el grado de limitación funcional.
  2. Examen físico: Evaluación del rango de movimiento (o la falta del mismo) en la articulación afectada, evaluación de la posición de fijación, verificación de dolor, hinchazón o deformidad, y evaluación de la función de los músculos circundantes.
  3. Estudios de imagen:
    • Radiografías (Rayos X): Generalmente el estudio de imagen inicial. Puede mostrar estrechamiento u obliteración completa del espacio articular, puente óseo a través de la articulación (anquilosis ósea) y la posición de la fusión.
    • Tomografía Computarizada (TC): Proporciona una anatomía ósea más detallada, útil para evaluar la extensión de la fusión ósea y planificar una posible cirugía.
    • Resonancia Magnética (RM): Se usa con menos frecuencia para la anquilosis ósea establecida, pero puede ser útil para evaluar la anquilosis fibrosa, evaluar los tejidos blandos circundantes e identificar procesos inflamatorios subyacentes.
    • Neumoartrografía/Artrografía: Técnicas más antiguas que implican la inyección de aire o contraste en la articulación, reemplazadas en gran medida por la TC y la RM.

Según la evaluación, se determina el tipo (fibrosa u ósea) y la causa de la anquilosis, lo que guía el plan de tratamiento [1].

La resonancia magnética de la rodilla (vista sagital que muestra ligamentos, meniscos, cartílago articular) puede ayudar a evaluar la extensión del daño articular y diferenciar entre anquilosis fibrosa y ósea temprana [3].

Tratamiento de la anquilosis articular

El tratamiento de la anquilosis articular tiene como objetivo aliviar el dolor y mejorar la función, considerando el tipo de anquilosis, la articulación involucrada, la posición de fijación y la salud general y el nivel de actividad del paciente [1, 2]. Las opciones van desde medidas conservadoras hasta cirugía [1].

Tratamiento conservador: Más eficaz para prevenir la anquilosis o controlar los síntomas de la anquilosis fibrosa. Menos eficaz para la anquilosis ósea establecida [1].

  • Prevención: El tratamiento temprano y adecuado de las lesiones articulares (fracturas, dislocaciones) y afecciones inflamatorias (artritis, infecciones) es clave [1, 2]. La movilización temprana y la fisioterapia después de una lesión o cirugía ayudan a mantener el movimiento articular [1]. Para los pacientes que requieren inmovilización prolongada (p. ej., con un yeso), los ejercicios musculares isométricos (tensar los músculos sin mover la articulación) pueden ayudar a mantener el tono muscular [1].
  • Manejo del dolor: Para la anquilosis fibrosa dolorosa [1]:
  • Fisioterapia y Rehabilitación [1]:
    • Modalidades de fisioterapia: El calor, el ultrasonido (UHF), la electroforesis, la estimulación eléctrica (SMT) pueden ayudar a controlar el dolor y la inflamación asociados con la anquilosis fibrosa o en el postoperatorio.
    • Terapia manual: Las técnicas de movilización suave pueden proporcionar una mejora mínima en la anquilosis fibrosa, pero son ineficaces para la anquilosis ósea.
    • Masaje: Puede ayudar a controlar la tensión muscular circundante y el dolor.
    • Ejercicio terapéutico (Gimnasia): Se centra en mantener la fuerza y la flexibilidad en las articulaciones y músculos circundantes. El estiramiento puede proporcionar un beneficio limitado en la anquilosis fibrosa temprana.
En el manejo de la anquilosis articular, la fisioterapia puede ayudar a reducir la hinchazón y el dolor asociados, y mantener la fuerza en los músculos circundantes [1].

Tratamiento Operatorio (Quirúrgico): A menudo es necesario para un deterioro funcional significativo, especialmente si la articulación está fusionada en una posición no funcional, o para la anquilosis fibrosa dolorosa que no responde a las medidas conservadoras [1, 2].

  • Artroplastia (Reemplazo articular): Reemplazo de las superficies articulares dañadas con componentes artificiales (prótesis) [1, 2]. Esta es la solución quirúrgica más común para restaurar el movimiento y aliviar el dolor en articulaciones como la cadera y la rodilla afectadas por anquilosis secundaria a artritis o trauma [2].
  • Artroplastia de resección: Extirpación de hueso de las superficies articulares para crear un espacio, lo que permite el movimiento pero puede provocar inestabilidad [1]. Se realiza con menos frecuencia en la actualidad.
  • Artrodesis (Fusión articular): Fusión quirúrgica de la articulación de forma permanente en una posición funcional [1, 2]. Esto elimina el dolor de la articulación pero sacrifica todo el movimiento [1]. Puede considerarse para articulaciones donde el reemplazo no es factible o ha fallado, o en articulaciones específicas como la muñeca o el tobillo donde la estabilidad es primordial [1, 2].
  • Osteotomía: Corte y realineación del hueso cerca de la articulación para corregir la deformidad, a veces se realiza junto con otros procedimientos [1].

La elección del procedimiento quirúrgico depende de la articulación específica, la causa y el tipo de anquilosis, la edad del paciente, el nivel de actividad y la salud general [1, 2].

Diagnóstico diferencial de la rigidez/inmovilidad articular

Condición Características clave / Puntos distintivos Investigaciones / Hallazgos típicos
Anquilosis (Fibrosa u Ósea) Pérdida completa o casi completa del movimiento articular. Antecedentes de traumatismo importante, artritis grave o infección. Fibrosa: posible movimiento doloroso mínimo. Ósea: rigidez completa, a menudo indolora. La radiografía muestra obliteración del espacio articular, puente óseo a través de la articulación (ósea). La TC confirma la fusión. La RM evalúa el tejido fibroso.
Artrofibrosis / Contractura articular Rigidez y pérdida significativa de movimiento, pero no fusión completa. A menudo ocurre después de una cirugía, traumatismo o inmovilización prolongada. Debido a engrosamiento/adherencias capsulares o contractura muscular. La radiografía muestra el espacio articular intacto (aunque puede estar estrechado). El examen clínico demuestra un rango de movimiento pasivo limitado. La RM puede mostrar engrosamiento/cicatrización capsular.
Osteoartritis severa Dolor y rigidez de inicio gradual, peor con la actividad, mejora con el descanso. Crepitación, rango de movimiento reducido, agrandamiento óseo. Espacio articular aún presente pero estrechado. La radiografía muestra estrechamiento del espacio articular, osteofitos (espolones óseos), esclerosis/quistes subcondrales.
Artritis inflamatoria (p. ej., AR, Espondiloartritis - Activa) Dolor articular, rigidez (a menudo peor por la mañana), hinchazón, calor. Puede tener síntomas sistémicos. Rango de movimiento limitado por dolor/inflamación/derrame. Eventualmente conduce a daño articular/anquilosis si no se controla. Presentación clínica. Marcadores inflamatorios elevados (VSG/PCR). Autoanticuerpos específicos (FR, anti-CCP, HLA-B27). La radiografía/RM muestran derrame articular, erosiones, inflamación, y posteriormente destrucción articular.
Articulación bloqueada (Bloqueo mecánico) Incapacidad repentina para extender o flexionar completamente la articulación. A menudo debido a un desgarro de menisco desplazado (asa de cubo) o un cuerpo libre (fragmento de cartílago/hueso) dentro de la articulación. Puede tener antecedentes de chasquidos/enganches. Historia clínica y examen sugestivos. La radiografía puede mostrar un cuerpo libre. La RM confirma el desgarro de menisco o el cuerpo libre.
Osificación heterotópica Formación anormal de hueso en los tejidos blandos alrededor de una articulación, a menudo después de un traumatismo, cirugía o lesión neurológica. Causa rigidez progresiva y pérdida de movimiento. La radiografía muestra formación de hueso maduro fuera de la cápsula articular. La TC/Gammagrafía ósea puede detectar etapas más tempranas.
Espasmo muscular / Defensa muscular El dolor intenso provoca una contracción muscular involuntaria, lo que limita el movimiento pasivo y activo. La estructura articular subyacente es normal. Se resuelve con el alivio del dolor/anestesia. Hallazgos del examen clínico. Imágenes normales.


Referencias

  1. Canale ST, Beaty JH. Campbell's Operative Orthopaedics. 13th ed. Elsevier; 2017. Chapter 3: Arthrodesis & Chapter 8: Principles of Arthroplasty. (Covers surgical options for end-stage joint disease/ankylosis).
  2. Skinner HB, McMahon PJ. Current Diagnosis & Treatment in Orthopedics. 5th ed. McGraw Hill; 2014. Chapter 2: Arthritis & Related Conditions & Chapter on specific joint trauma.
  3. Resnick D, Kransdorf MJ. Bone and Joint Imaging. 3rd ed. Elsevier Saunders; 2005. Chapters on specific joints and disease processes (e.g., arthritis, trauma sequelae).

Ver también